Buscaba un lugar de trabajo y encontré el amor

Aprovechando que en estas fechas se respira el amor, que como diría la canción, está en el aire, se me ocurrió contarles de la vez que buscaba un lugar para instalarme como emprendedor y encontré al amor de mi vida. Lo hago sólo con la finalidad de que se den cuenta que las historias más románticas no sólo están en el cine, sino también en nuestra vida cotidiana, sólo es cuestión de estar atentos y dejarnos sorprender por lo que el destino nos tiene preparado.

Cuando decidí dejar la compañía para la que trabajaba e iniciar en el mundo del freelance, fue una de las mejores decisiones de mi vida; sin embargo, no me había puesto a pensar en lo difícil que sería en términos económicos para crecer como empresa o start-up. Así que pasé aproximadamente un año trabajando desde mi casa para clientes relativamente pequeños y medianos, pero cuando el primer pez grande me contactó y pedía juntas, las cuales debían ser en sus oficinas ya que yo no tenía una, supe que era momento de comenzar a buscar un lugar. Debido a la ubicación de mis clientes, decidí buscar oficinas amuebladas en Polanco, zona en la que se encontraban la mayoría de ellos, lo que se me facilitaría el traslado a sus oficinas o a ellos a la mía. Encontré una empresa que tenía unas rentas bastante accesibles y que se acoplaba a mi economía. Entonces me enviaron a firmar el contrato y fue ahí donde la conocí, iba a ser la encargada de hacer oficial mi nueva oficina y de robarse mi corazón.

Ella tenía un cabello lacio y hermoso, como si fuera película romántica, éste se movía en cámara lenta. Sus ojos brillaban cada que me veía y su voz era como el canto de los ángeles. Yo me quedé mudo por unos instantes, mis únicas respuestas eran con movimientos de cabeza, no pregunté nada pese a que tenía un par de dudas. Cuando firmé y estaba a punto de retirarme, me armé de valor y le dije que era lo más hermoso que jamás había visto, que quería volver a verla y que si me podía dar su número. Lo dudo unos instantes pero accedió a dármelo y de ahí me fui con el corazón emocionado por lo laboral y por lo romántico.

El fin de semana siguiente que nos conocimos tuvimos nuestra primera cita, fue increíble y en ese momento ambos nos enamoramos, aunque seguramente yo lo estaba más que ella, pero no iba a decírselo. Seguimos saliendo y después de dos meses conociéndonos comenzamos a andar como novios, y así duramos cuatro años más hasta que le propuse matrimonio. Hoy tengo una oficina más grande, una familia con la chica que me rentó mi primera oficina y vivo plenamente feliz. Así que este 14 de febrero aprovechen para sacar su lado más romántico, quizá alguien los esté esperando para que tengan una escena digna de película de Hollywood, así que no se me achicopalen y disfruten de lo que la vida les da, si sienten que aún no les ha dado nada, sólo es cuestión de tener paciencia.

Date una vuelta por: Network Oficinas 

Comments are closed, but trackbacks and pingbacks are open.